EL JUEGUITO DE LA ZANAHORIA Y EL OPUS DEI
Por medio de una jugada maestra, le han metido al Opus Dei el "efecto zanahoria", algo parecido a lo que le han hecho a los fieles de todo el espectro eclesial. Es una dinámica de control sutil, donde la esperanza de un reconocimiento o un cambio futuro mantiene a los miembros en una espera perpetua.
La zanahoria, como bien sabemos, nunca se alcanza; solo sirve para dirigir el movimiento del burro. En el caso de la institución fundada por Escrivá de Balaguer, esta táctica se traduce en la promesa constante de una "normalización" que, bajo las actuales presiones internas y externas, se siente cada vez más lejana y, quizás, inalcanzable bajo los términos tradicionales.
Observamos cómo las estructuras de mando se han visto obligadas a maniobrar para sobrevivir en un entorno donde su influencia tradicional se desdibuja. Las tensiones con las altas esferas del Vaticano no son meros malentendidos aislados, sino síntomas de un choque de visiones sobre el futuro de la Iglesia.
¿Es esto una renovación necesaria o una desmantelación gradual? Los fieles, atrapados en este ciclo de promesas y reformas superficiales, siguen adelante, a menudo ignorando las señales de que el juego ha cambiado irreversiblemente.